
1. Coge El Tren 2. Encrucijada 3. Publicidad 4. Dime Cual Es Tu Comisión 5. Las 6 De La Mañana 6. Espero Que Puedas Ser Feliz (I Wish You Would) 7. Sintonía 8. Boogie Del Pantano 9. Bebiendo Y Bailando 10. Es Mejor Así 11. Dame La Botella 12. O.M. 13. Cantando Blues 14.- Marta
Javier Teixidor (guitarra, voz)
Daniel Montemayor (bajo)
Antonio Yenes (batería)
Javier Encinas (saxo tenor)
Españoles todos (o bastantes de los que lean el presente panfletillo en forma de pregón):
A los que vivís bajo nuestro cielo y a los que impulsados por otros estímulos o vocaciones estáis más allá de nuestras fronteras, deberíais saber que existió un grupo musical llamado MERMELADA, el cual comenzó llamándose Mermelada de Lentejas, y que quizás dejaron a un lado esa exótica combinación con la planta herbácea por su alta concentración de nutrientes.
Buena parte de nuestra juventud, que no conoció horas amargas del pasado y que sabe el color del wáter donde caga Mick Jagger, la cantidad de púas del cepillo con el que se acicalaba el tupé Elvis Presley o el dibujo de las sabanas donde fornicaba Lennon con Yoko Ono, y que conoce New York y nunca ha visto Teruel, debería saber que nuestra historia cuenta con episodios inolvidables y grandiosos, y que, en el mejor de los casos, pueden resultar más interesantes para muchos que el asedio al Alcazar de Toledo y la defensa heroica y patriótica del Coronel Moscardó.
Es mi deseo ilustraros con este pedacito de nuestra gran historia donde se recopilaban los dos temas del primer single de Mermelada de 1978 titulados “Dame la botella” y “Marta”, muy recomendables de escuchar acompañados de un chupito de ginebra, así como los de un segundo más exitoso formado por “Coge el tren”, “Dime cual es tu comisión”, “Es mejor así” y “O.M.”, y que junto al resto de temas nuevos completaron este trabajo, su primer larga duración. Entre esas novedades resultaban peculiares y llamativas las adaptaciones de “Encrucijada” respecto al mítico “Crossroads” de Robert Johnson, y “Espero que seas feliz” del “I wish you would” de Billy Boy Arnold, dos de los padres del blues más clásico.
“Coge el tren” era pues un disco de rhythm&blues macarroide, obrero y proletario, dirigido a trabajadores asalariados, y doloroso para ejecutivos de corbata, renegados del rock&roll, políticos corruptos y demás especies en vías de abundante desarrollo. Era un trabajo que pudo haberse gestado en la suciedad de algún pantano, fue ejecutado con rabia y contenía un fuerte sabor a whisky de taberna de la mejor calidad para paladares selectos. Su sonoridad se podía ubicar a caballo entre bandas nacionales como Burning y Los Elegantes, y pertenecieron en los primeros tiempos al llamado “Rollo” y más tarde a la “Movida”. Además, aquel toque castizo de armónica y acordeón acometidos con ímpetu trepidante aportaba enorme originalidad a su discurso sureño. Pero lo más importante de todo era que contribuía en la lengua de Cervantes a conocer la actitud en el blues de gente como Johnny Winter o el Brian Jones de los primeros Stones (siempre recordaré que por culpa de este disco indagué hace muchos años en los orígenes del blues).
Como bien dijo en una ocasión mi buen amigo el Enano (a quien le dedico el presente pasquín porque me apetece) antes de ser devorado por un gran mamífero artiodáctilo que habitaba en rios y lagos del Africa subsahariana, “lo realmente meritorio es que se trata de un disco de rock'n'roll clásico y blues en español del año 1979, y que además suena mucho mejor de lo que ahora pretenden sonar algunos que van de auténticos”.
“Las 6 de la mañana” sería el single que se extraería de este álbum, un tema digno de escuchar cargadito cuando empieza a amanecer. Además es importante reseñar que sus dos temas instrumentales “Sintonia” y “Boogie del pantano” son un primor.
En definitiva, españoles casi todos, todavía hay tiempo para untarse de mermelada y coger este tren, a ser posible el de las tres y diez. Y después a soplar.
Españoles todos (o bastantes de los que lean el presente panfletillo en forma de pregón):
A los que vivís bajo nuestro cielo y a los que impulsados por otros estímulos o vocaciones estáis más allá de nuestras fronteras, deberíais saber que existió un grupo musical llamado MERMELADA, el cual comenzó llamándose Mermelada de Lentejas, y que quizás dejaron a un lado esa exótica combinación con la planta herbácea por su alta concentración de nutrientes.
Buena parte de nuestra juventud, que no conoció horas amargas del pasado y que sabe el color del wáter donde caga Mick Jagger, la cantidad de púas del cepillo con el que se acicalaba el tupé Elvis Presley o el dibujo de las sabanas donde fornicaba Lennon con Yoko Ono, y que conoce New York y nunca ha visto Teruel, debería saber que nuestra historia cuenta con episodios inolvidables y grandiosos, y que, en el mejor de los casos, pueden resultar más interesantes para muchos que el asedio al Alcazar de Toledo y la defensa heroica y patriótica del Coronel Moscardó.
Es mi deseo ilustraros con este pedacito de nuestra gran historia donde se recopilaban los dos temas del primer single de Mermelada de 1978 titulados “Dame la botella” y “Marta”, muy recomendables de escuchar acompañados de un chupito de ginebra, así como los de un segundo más exitoso formado por “Coge el tren”, “Dime cual es tu comisión”, “Es mejor así” y “O.M.”, y que junto al resto de temas nuevos completaron este trabajo, su primer larga duración. Entre esas novedades resultaban peculiares y llamativas las adaptaciones de “Encrucijada” respecto al mítico “Crossroads” de Robert Johnson, y “Espero que seas feliz” del “I wish you would” de Billy Boy Arnold, dos de los padres del blues más clásico.
“Coge el tren” era pues un disco de rhythm&blues macarroide, obrero y proletario, dirigido a trabajadores asalariados, y doloroso para ejecutivos de corbata, renegados del rock&roll, políticos corruptos y demás especies en vías de abundante desarrollo. Era un trabajo que pudo haberse gestado en la suciedad de algún pantano, fue ejecutado con rabia y contenía un fuerte sabor a whisky de taberna de la mejor calidad para paladares selectos. Su sonoridad se podía ubicar a caballo entre bandas nacionales como Burning y Los Elegantes, y pertenecieron en los primeros tiempos al llamado “Rollo” y más tarde a la “Movida”. Además, aquel toque castizo de armónica y acordeón acometidos con ímpetu trepidante aportaba enorme originalidad a su discurso sureño. Pero lo más importante de todo era que contribuía en la lengua de Cervantes a conocer la actitud en el blues de gente como Johnny Winter o el Brian Jones de los primeros Stones (siempre recordaré que por culpa de este disco indagué hace muchos años en los orígenes del blues).
Como bien dijo en una ocasión mi buen amigo el Enano (a quien le dedico el presente pasquín porque me apetece) antes de ser devorado por un gran mamífero artiodáctilo que habitaba en rios y lagos del Africa subsahariana, “lo realmente meritorio es que se trata de un disco de rock'n'roll clásico y blues en español del año 1979, y que además suena mucho mejor de lo que ahora pretenden sonar algunos que van de auténticos”.
“Las 6 de la mañana” sería el single que se extraería de este álbum, un tema digno de escuchar cargadito cuando empieza a amanecer. Además es importante reseñar que sus dos temas instrumentales “Sintonia” y “Boogie del pantano” son un primor.
En definitiva, españoles casi todos, todavía hay tiempo para untarse de mermelada y coger este tren, a ser posible el de las tres y diez. Y después a soplar.

























































