

El grupo musical
DOCTOR DIVAGO lo ha conseguido. Se dice pronto pero
veinte años es una cifra nada desdeñable, al alcance de pocos privilegiados en el mundo del pop-rock nacional. El mérito de Doctor Divago no tiene discusión alguna, casi sin parangón en un mundillo musical donde nunca han gozado del beneplácito de la gran popularidad ni del éxito masivo acaso por la discriminación del circuito pop-rockero valenciano en el imperante circuito centralista a nivel nacional, acaso por el pronunciado desinterés en el tiempo sobre el pop-rock local de las instituciones públicas valencianas y de sus medios de comunicación más importantes, preocupados casi exclusivamente unos y otros en que diversas obras o proyectos faraónicos calen en la ciudadanía, acaso porque el aficionado a la música en España siempre ha tenido tendencias a infravalorar e incluso desprestigiar el producto autóctono realizado en la lengua de Cervantes, acaso porque muchos de los garitos de turno hace demasiado tiempo que dejaron de apostar regularmente por el producto local o nacional, acaso... Y a pesar de las innumerables trabas, un grupo como Doctor Divago, con un universo único y una intachable y sorprendente trayectoria in crescendo, ha conseguido convertirse a base de tesón, actitud e insólita fe en su propia labor artística, en la banda valenciana más longeva, un dato por el que merecen el máximo de los respetos.
El pasado sábado
6 de marzo, en la
sala El Loco de Valencia se celebraba la fiesta de esos 20 años desde que Doctor Divago pisaran el escenario de la antigua Gasolinera, allá por noviembre de 1989. Tanto Los Radiadores, el nuevo proyecto de Raul Tamarit, como Hondonero, interesante banda procedente de Málaga, fueron los encargados de telonear al grupo de Manolo Bertrán.
Y llegó la hora con un implacable inicio rockero, sin concesiones, recordando aquella inolvidable dama que dejaba profundas huellas en los hombres que trataban de conseguirla. Tras
“Eva” cayeron varios de los temas más antiguos, manteniéndose tan vitales como siempre aquella
“Clinica del alma en Navidad” o
“El vertiginoso atleta moral”. En medio de ese cosmos divaguiano brillaron temas como
“Jugando a pillar en el limbo”, “Srta.Alfa”, “Con un miedo liquido en la mirada”, “No tan bueno”, “Los tontos buenos tiempos”, “La habitación de Charo”, “Frunciendo el ceño”, “Tirando a dar”, “Cuando perdimos el rumbo”, etc. Se alternaron nuevos temas como
“La belleza muda de los secretos del mar”, “Rock and roll coagulado” o
“Silencio” del que será su ansiado álbum del próximo otoño y que hacen presagiar que queda cuerda de Doctor Divago para rato.

Entre invitados ilustres locales que subieron al escenario como Toni Gominola (que se marcó una divertida lectura de su tema con los Impostores “La chica del tocadiscos”), Dani Cardona, etc., se produjo el que quizás fue el momento más emotivo y ovacionado de la velada con la intervención de Victor Ortiz, líder del legendario grupo valenciano de los 60 Los Huracanes, quien interpretaría
“La mala herencia”, un detalle habitual en Doctor Divago ese de reivindicar el buen patrimonio nacional y que bien podría ser ejemplo de actitud para jóvenes bandas emergentes, sumándosele versiones tales como
“Mi calle” del imprescindible grupo sixtie catalán Lone Star (con dedicatoria incluida a Javi ‘Gafotas’, el locutor del programa “
El club de Amigos del Crimen” de Radio Klara cuya participación fue fundamental para que se produjera este evento),
“Tiempos felices” (otro clásico de los 60) de Los Pasos, la mítica canción de La Resistencia
“Entre paredes de ladrillo rojo” (interpretada en esta ocasión como invitado por el vocalista del grupo Hondonero, y coreada al unísono por todo el personal asistente), u otro ramalazo de valencianía con ese
“Voy buscando” del popular repertorio de Nino Bravo. Como broche final, un tema al dedillo para la ocasión como fue
“Llegando hasta el final”, una de las piezas más atractivas y desconocidas en la discografía de Alaska y los Pegamoides.
Así pues, es inevitable llegar a la conclusión de que en Valencia hay paella, hay horchata, hay sol, hay playas, hay chicas guapas, … y hay un grupo con categoría de clásico del rock nacional llamado
Doctor Divago. A la espera del nuevo álbum, felicidades por este hito. Buena señal sería para la música y para la banda sonora de la vida de algunos que de nuevo los suficientes pudiéramos brindar por veinte años más de tontos buenos tiempos. Larga vida al Doctor Divago.