1. Adiós Lili Marleen
2. Felices días en Auschwitz
- Willy (voz)
- Víctor 'Acnex' (batería)
- Paco 'El enano infiltrado' (bajo)
- Miguel (guitarra)
Cuarenta años con la boca cerrada y en poco más de cuatro días se juntaron en España casi todas las posibles libertades de expresión dentro de un período de creatividad artística sin parangón. Mientras unos levantaban la mano derecha mirando al sol y otros cerraban su puño pensando que en ciertas ideologías se produciría la salvación de la Humanidad, aparecía un tercer elemento discordante y proscrito al que se le habían puesto erectos los digitos medios de sus extremidades en señal de rechazo hacia el sistema. Entre gloriosas canciones de pop y rock, y a pesar de los escasos medios de promoción de las discográficas independientes, la juventud tarareaba con entusiasmo y absoluta normalidad himnos cercanos al punk. Así, se extendían consignas inolvidables. Desde el Pais Vasco se prefería joder con ejecutivos que soltaban la pasta y luego quedaban en el olvido en “Me gusta ser una zorra” de las Vulpess. Desde Galicia no había problema en rascarse públicamente el escroto en “Me pica un huevo” de Siniestro Total, y desde Madrid se miraban en el espejo y eran felices con “Autosuficiencia” de Parálisis Permanente.
En Valencia surgía en 1983 un serio competidor contra ese tripartito de punk-rock reinante. Se hacían llamar INTERTERROR y habían transformado a la dulce y tierna “Lili Marlen” en una contundente, beligerante y reivindicativa denuncia contra los males de las guerras.
Aquellos cuarenta años de silencio fueron los mismos que Lili Marlen esperó a su amado en un prostíbulo, en una esquina o debajo de una farola, desde una visión muy diferente a la conocida popularmente por Lale Andersen en los años 30 y durante la Segunda Guerra Mundial. Lili no se volvió loca esperando como Penélope, la de Serrat. Lili esperó que volviera su soldado y la sacara del burdel en el que ganaba el pan de cada día.
En la cara b de este single se hallaba un hogar llamado Auschwitz, lleno de tristeza, melancolía, cámaras de gas, esvásticas, botas militares, celdas de castigo, perros, sirenas, barracones, disparos y frias sensaciones que recorrían las espaldas que tocaban el paredón.
Después de este codiciado single, Paco, conocido localmente como ‘El Enano Infiltrado’, abandonaría Interterror para fundar entre odio y lágrimas, entre corazones orgullosos y entre paredes de ladrillo rojo, otra legendaria e imprescindible banda de punk-rock nacional llamada La Resistencia.
Con el transcurso del tiempo, algunas crestas quedaron sepultadas bajo tierra, otras dieron paso a cabelleras relucientes, y algunas se camuflaron con gomina mientras Lili se emborrachaba para olvidar, aunque el olvido se redujera a unas pocas horas. De Berlin a Bagdad, los héroes están cada día más cansados pero el espíritu de la señorita Marleen continúa porque las guerras nunca cesarán, así como la actitud de algunos dedos erectos que siempre permanecerá, aunque con cautela por posibles represalias.



















































