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jueves, 16 de mayo de 2013

¿Los mejores discos de 1988?


Y continuamos avanzando o retrocediendo en el tiempo y ampliando el círculo hacia alguna dirección indefinida por el momento. Dentro de este divertimento de listados y mini-reseñas musicales personales por años, y después de los realizados sobre 1998200820031993, 1983, 1973, los años 50, 1963, 1967, 2012, 1997, 1992, 1987, 1982, 1977 y 1972 (véanse enlaces sobre cada año), llegamos a 1988 con otro top 20 subjetivo. Con todos los respetos hacia otros gustos, aportaciones u opiniones, sirva el presente de homenaje a veinte discazos que este año cumplen 25 años.

1º CAMPER VAN BEETHOVEN - Our beloved revolutionary sweetheart

Desde California para el mundo allá fueron los violines, los aires taberneros irlandeses, el folk de raíces, el sonido underground americano y cierta actitud punk. No hay un milígramo de desperdicio entre tanta grandeza. Atemporal, atípico, fabuloso y obligatorio para la vitrina de los más grandes, al menos de la mía.


2º THE GODFATHERS - Birth, school, work, death

Glorioso manifiesto nihilista de connotaciones punks. Y rockero. Y pistolero. Y ramoniano. ¿Qué más se puede pedir en la viña musical del Señor? Nada existe de forma permanente, ni las creencias religiosas, políticas o sociales. Naces en la sociedad capitalista, vas a la escuela, trabajas y después la palmas. Todo tiene fin, hasta incluso la audición del fenomenal segundo disco de los Padrinos.


3º THE FEELIES - Only life

Folk de raíces y mucho velvetismo al servicio del rock alternativo americano de los ochenta. El tercer disco de esta banda de New Jersey es una obra maestra que además de las influencias de la Velvet Underground recoge lo mejor de los Modern Lovers de Jonathan Richman, de Patti Smith, de los Byrds o de Tom Verlaine y sus Television. Es de los discos que se quedaron para acompañar durante el resto de la existencia.


4º THE HOUSE OF LOVE - The House Of Love

Discazo aunque los sesudos especializados no lo citen nunca como uno de los grandes. Desborda sensibilidad en todos sus poros y recoge la herencia de los mejores Echo & The Bunnymen. Su aparente sencillez posee una impresionante riqueza de matices frescos y cristalinos. Los suficientes volvemos con asiduidad a la primera casa del amor.


5º GALAXIE 500 - Today

Estaban en otra galaxia, sin duda. Los emparentaron con Stones Roses y todo el sonido madchesteriano que se avecinaba en una especie de segunda división, pero ellos iban en otra onda y a mi gusto eran más grandes que todos los coetáneos con los que se les vinculaba. El primer paso de la magna trilogía sideral había comenzado con una descomunal homogeneidad. Velvetismo por doquier. Un disco sublime del ayer para hoy y para mañana.

Flowers by Galaxie 500 on Grooveshark

6º THE WATERBOYS - Fisherman's blues

Mike Scott, la mega-fisherman-star de la historia del rock nunca suficientemente reconocida y aclamada, abandonaba momentáneamente la Big Music y se abrazaba al celtic soul irlandés. Y allí, en aquellas tabernas y en aquellas lejanas tierras donde solamente mandaban los marineros sin patrones se cultivó el espíritu del rock a pesar de las dificultades que entraña la vida. Eterna grandeza por los siglos de los siglos. Ideal en noches con cielos estrellados.


7º BEN VAUGHN - Blows your mind

Tan grande como poco reconocido, tan popero como rocanrolero, tan íntegro como ecléctico. En el segundo disco de este simpático fenómeno de la historia del rock se recoge la mejor esencia de todos los géneros musicales americanos a base de ironía y buen humor en una especie de cruce imaginario entre Duane Eddy, Alex Chilton y Jonathan Richman. Buen rollo y buen sabor de boca asegurados. Indispensable.


8º GEORGIA SATELLITES - Open all night

Por segunda vez consecutiva la banda de Dan Baird repetía con matrícula de honor ciertos sonidos rockeros clásicos hasta convertirse en el mejor referente ochentero reivindicativo de la dupla Stones/Faces y anticipándose a sonidos revivalistas que no tardarían en llegar. Capaces de llevar a su terreno clásicos de Jerry Lee Lewis o de los Beatles y, a nivel personal fueron culpables de muchas cosas, comenzando por mi definitiva pasión hacia el legado de los Stones.


9º PIXIES - Surfer rosa

Tras el primer MiniLp "Come on pilgrim" llegaba el primer larga duración de una de las últimas grandes bandas de la primera división de la historia del rock aunque ciertos sectores no estén de acuerdo con dicha afirmación. Empezando por la estupendísima portada con esa bailaora de flamenco que posa en top-less al lado de un crucifijo, todo indicaba que los de Boston andaban por el buen camino, un camino duro, traumático, en el que hasta unos pueden excitarse sexualmente con dispares situaciónes eróticas de los prójimos, como en la vida misma.


10º R.E.M. - Green

Dicen que el color verde representa armonía, renovación, salud, crecimiento o frescura. Desconozco si la banda de Athens quiso referirse a ello con el título de su sexto álbum pero a toro pasado creo que no le van mal todos esos calificativos. Dieron un salto importante de los circuitos independientes a la popularidad provocada por la promoción del nuevo contrato con una multinacional y eso se notó en la comercialidad de algunos de sus cortes. Aún así un gran disco.


11º ROSENDO - Jugar al gua

El cuarto trabajo en solitario del histórico rockero español ex-Ñu y ex-Leño es a mi gusto el mejor disco de toda su trayectoria, donde alcanzó la cima de su propuesta de rock urbano, donde se mostró crítico o mordiente con himnos imbatibles, controlando la producción de toda la obra e incluso abriéndose a otros estilos como el reggae. Fueron sueños de libertad y de mucha fuerza de voluntad en uno de los grandes discos del rock estatal.


12º DAVE KUSWORTH & THE BOUNTY HUNTERS - Wives, weddings, and roses

Joyita oculta (de las más escondidas en el fondo del prolífico pozo de tesoros ochenteros), dispuesta a ser hallada por cazadores de grandes recompensas. Desborda exquisitez y malditismo a partes iguales con esa sensualidad, honestidad y actitud tan cercana a los Faces como a los Dog's D'Amour de uno de los dos miembros fundamentales de la iglesia jacobita. Brindemos con otra copa más por aquel viejo amor.


13º TRAVELING WILBURYS - The Traveling Wilburys (Vol.1)

A veces (pocas veces, todo sea dicho) se juntan unos cuantos dinosaurios y alcanzan una obra musical gloriosa y atemporal. Con una alineación formada por Bob Dylan, Roy Orbison, Tom Petty, George Harrison y Jeff Lynne lo consiguieron en forma de supergrupo. Cinco personalidades ilustres bajo seudónimos con un mismo fin: country, folk y rock and roll.


14º THE DOGS D'AMOUR - In the dynamite jet saloon

Explosivo chorro de rock & roll que revitalizó algunas magnas obras capitales de clásicos como los Faces o los Stones. Ideal para escuchar en casa ataviado de batín mientras se degusta una copa del licor predilecto con el fin de combatir el recuerdo de inolvidables viejos amores y motivarse para lo que tenga que llegar, que no es poco.


15º THE POGUES -  If i should fall from grace with god

El tercer álbum de estos irlandeses es festero, es tabernero, es divertido y sobre todo es ocurrente. Violines y aires tradicionales con mucha actitud punk. Para beber y refrescar el gaznate, para danzar y bailar, para brincar y saltar hasta que el cuerpo aguante. Un disco hecho con gracia divina.


16º LOS RONALDOS - Saca la lengua

Actitud y desparpajo roncanrolero a mansalva. Quizás el grupo madrileño perdió algo de esa urgencia e inmediatez del primer disco pero ganó en elaboración de arreglos o en matices funks dentro de su estilo rollingstoniano hasta lograr himnos atemporales que siempre resultan gratificantes de recuperar. Qué importante es la lengua para los seres humanos como sistema común de expresión verbal.


17º THE SMITHEREENS - Green thougts

Es mi segundo disco preferido de la banda de Pat Dinizio después del "Especially for you". Repitieron con alta nota la fórmula de melodías powerpoperas con matices alternativos de raíces de rock americano y armonías cercanas a los Byrds o similares en los años más brillantes de una banda que debiera ser mejor valorada.

Something New by The Smithereens on Grooveshark>

18º THE GO-BETWEENS - 16 lovers lane

Adorados en círculos minoritarios especializados, el sexto y último disco de estos australianos es probablemente su disco más reconocido aunque no sea mi preferido de este interesante combo tan infravalorado a nivel popular. Posee una exquisitez accesible a todos los públicos que no sean puristas y siempre es un placer recuperar aquellas melodías que bebían principalmente de los Smiths pero también de Big Star. Ideal para enamoradizos que transitan por carriles alternativos.


19º LEONARD COHEN - I'm your man

Creo que es el único disco de este gran talento del rock que no me resulta cansino en su totalidad. Este noveno álbum posee un magnetismo muy especial que es capaz de combinar el folk, la electrónica, el jazz, el pop o el vals y salir airoso con muy buena nota. Suena moderno, suena vanguardista, para mí suena impecable.

I Can't Forget by Leonard Cohen on Grooveshark

20º TALK TALK - Spirit of eden

Después de conseguir algunos de los mejores hits de los 80, Mark Hollis encauzó su banda con mucha honestidad hacia derroteros más experimentales. La armonía innovadora e incluso compleja y precisa que logra con saxo, teclados y demás instrumentos llega a límites impresionantes. Si yo fuera objetivo y no tuviese unos gustos tan raritos podría catalogar este disco como el mejor de su década porque entre otras cosas es el disco que debería sonar cuando estemos todos juntos en el paraíso.

I Believe in You by Talk Talk on Grooveshark


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lunes, 13 de mayo de 2013

Magia y mucha grandeza en directo (la de un tipo que se apellida Lapido)

La segunda fecha de la gira de presentación de Formas de matar el tiempo, el flamante nuevo álbum de JOSE IGNACIO LAPIDO, fue en la sala Wah Wah de Valencia durante la noche del pasado 11 de mayo del año en curso, un día después de la primera que tuvo lugar el día 10 en la sala B de Murcia

En la ciudad del Turia no hubieron sorpresas excesivas en lo que se presuponía que podría ser una noche mágica. Y es que estaba claro clarísimo, Lapido es un valor seguro, uno de esos artistas que no fallan (para los suficientes). Poco más de un centenar de privilegiados tuvieron la fortuna de disfrutar a lo grande del hechizo que contiene la música del maestro 'granaíno'. El garito no estaba lleno ni mucho menos, lo cual me hace pensar una vez más en el poco aprecio que se tiene por la música en directo (al menos en Valencia) y en el poco reconocimiento que tiene Lapido teniendo en cuenta su oferta, sus méritos, su trayectoria y su innegable calidad, a algunos años luz de bastantes artistas o bandas musicales tanto nacionales como internacionales de mayor popularidad (opinión subjetiva sin ánimo de ser compartida). Hubiese sido más lógico por todos esos motivos que hubiese habido un lleno hasta la bandera. 

El maestro y su excelentísima banda comenzaron a repartir candela a eso de las 11'30 de la noche con un ya me visteis preguntándole a los sabios, a los búhos en la noche y en la madrugada al gallo, el primer verso de esa cartográfica Nadie supo decirme la verdad”. Desde ese mismo primer instante el personal quedó abducido por lo que había ido a buscar. Acto seguido se tambalearon las estructuras, se fundieron las bombillas, se le puso música al desguace y ritmo a la demolición, y se confirmaron los temores, el segundo de la noche que sonaba era Algo falla

Tras los dos temas mencionados que sirvieron a modo de introducción, el avezado compositor se metió ya en la vereda de sus "formas de matar el tiempo". Primero con esa luz majestuosa y rara de Un día de perros, después con esa demoledora y powerpopera Ciudad que nunca existió. A continuación nos habló de esperanza y de derrota en Cosas por hacer , luego retumbó en la sala ese niño de mirada triste que sonríe en la foto mientras sostiene entre sus manos un Kalashnikov de sus 40 días en el desierto y posteriormente llegaría el caos de la orientación al ritmo de Cuando por fin

En ese punto de la velada el disfrute era unánime, alguien pidió silencio para los Desvaríos y, si quedaba alguna línea paralela por unir quedaría pefectamente emparejada con Muy lejos de aquí. Tenía ganas, muchas ganas de escuchar en directo ese enorme aforismo de declaramos nuestro amor al arte y le cantamos a la instatisfacción de No hay vuelta atrás. Aquello estaba que ardía y, valga la redundancia, a ritmo de blues atronó en Está que arde aquello de el sepulturero obedece al ministro que le ha dicho que cave un metro más, que eche agua al vino y que empeñe su anillos, que compre flores para el funeral”. 

Las formas de matar el tiempo habían sido presentadas y llegaba el momento de disfrutar de algunos de los mejores clásicos que deberían considerarse del cancionero español. Un ritmo de batería adictivo, un riff y unos acordes bien conocidos, un humo sagrado en la maleta y el agua bendita de la chistera trajeron la Luz de ciudades en llamas. Era el turno después de rememorar algún capítulo de “música celestial" y algunos nos desgañitamos repitiendo ese recuerda esta canción cuando fallen tus apuestas de Nadie besa al perdedor”. Tras una baladita exquisita del calibre de En medio de ningún lado, la concurrencia repitió casi con integridad absoluta cada uno de los versos de “Cuando el ángel decida volver”. Con otro ritmo fácilmente reconocible de otro tiempo y de otro lugar era el momento de "la Venus del espejo que conservaba su pasado en un bote de pastillas", de "el hombre de las cavernas" o de "el Pensador de Rodin que se levantaba harto de no hallar respuestas", y aquello implicó que el estribillo de La antesala del dolorfuera coreado de forma unánime por un gran número de gargantas. 

Tras un tema que nunca me había llamado mucho la atención hasta ese día como la indómita Lo creas o nollegó el delirio absoluto: “Allí van los muchachos aburridos, las fieras con bozal, los que están en el camino, los que nada tienen ocultar, y Lapido recuperó para la causa sus Zapatos de piel de caimán de la época de los legendarios 091. 

Primer bis y hasta creo que Dios tarareó En el ángulo muerto, otro temazo cartográfico. Después llegó un mensaje desde El más allá y entre sombras y sueños nadie estuvo a salvo de los aguaceros de La hora de los lamentos. Pero ¿cómo acabar tanta fantasía y enajenación? Nada menos y nada más que con un verso tatuado a fuego lento en el alma de los suficientes: “Siempre creí que el cielo era el nombre de un bar con música para bailar y sillones de terciopelo, el cual provocó que incluso hasta la más omnipotente y todopoderosa divinidad que se halla presente en todo lugar se dejara las cuerdas vocales al compás del estribillo de El dios de la luz eléctrica, uno de los grandes clásicos de los tiempos de los “Ladridos del perro mágico”

La concurrencia, insaciable, quería, necesitaba más. Lapido y su banda volvieron para recordar un par de ultramegatemazos de 091. Primero fue El cielo color vino y aquello se convirtió en un maravilloso viaje con agua y estrellas. Y para finalizar, tachán, tachán, Otros como yo. Entonces un faisán de mal agüero alzó el vuelo y aquello fue el acabose. 

En la chistera de Lapido quedaron varias docenas de temazos. Otra vez más el que suscribe se quedó sin El carrusel abandonado pero la noche todavía iba a ser larga entre licores y risas hasta altas horas de la madrugada y, algunos de esos noctámbulos y trasnochadores no se percatarían hasta el día siguiente que entre sabios, búhos y casi la aparición del gallo, en todo aquel sarao nocturno había permanecido inalterable el espíritu de las canciones de Lapido

Llega el turno ahora para los afortunados privilegiados de Granada el próximo 18 de mayo en la sala el Tren, de Barcelona en la sala Siecar el 24 de mayo, de Zaragoza en la Sala López el 25 de mayo, de Madrid en la Sala Caracol el 31 de mayo, de Bilbao en la sala Azkena el 7 de Junio, y de Valladolid en la sala Portacaeli el 8 de Junio. Enhorabuenas anticipadas a todos los asistentes que ya tienen sus respectivas entradas. Se apellida Lapido, mucha, mucha, grandeza.

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jueves, 9 de mayo de 2013

LAPIDO - (2013) Formas de matar el tiempo


Entre las numerosísimas actividades que se pueden realizar durante el tiempo libre existe una que goza de un interés generalizado creciente y que además posee un buen puñado de propiedades terapéuticas para mejorar los niveles emocionales y anímicos. Se trata de la música de JOSE IGNACIO LAPIDO, ese taumaturgo o milagrero musical que posee el don de hechizar y embaucar con sus canciones. 

Concretamente en su último disco titulado Formas de matar el tiempohay eso, lo habitual en él, otro prodigio creativo del maestro granaíno, ideal para esos momentos de ocio o asueto en los que se puede expandir la mente y disfrutar del rock en una de nuestras lenguas habituales.

A título personal he de decir que me costó en las audiciones iniciales y que una vez más pequé de impaciente. Con esa ansiedad de que entrara a las primeras de cambio, con esa excitación previa (todo sea dicho, la que me provocan poquísimos artistas actualmente) al tratarse de Lapido, olvidé lo que con frecuencia me sucedió en anteriores discos de este artista. Así, una y otra vez, con constancia y confianza, a sabiendas de que había que concederle merecidas oportunidades, fueron creciendo esas formas de matar el tiempo hasta rendirme en la evidencia, la evidencia de que una vez más lo había conseguido con diez canciones impregnadas de rincones y ángulos que brotaban como por arte de magia.

Es más que posible que esa especie de intensa luz, majestuosa y rara, se presentara en uno de esos últimos días de abril del 2013 que amanecieron grises, de los conocidos también como un día de perros, de forma que con el tema que abre el disco se produjera la química y, ¡¡¡zas!!!, las nubes se abrieran y por fin entraran los ansiados primeros rayos de sol. Y es que hasta ese momento tan solo Muy lejos de aquí, el single de anticipo que comentamos en este espacio (véase enlace pinchando aquí), había llegado desde un lugar entre la realidad y el sueño, erigiéndose como lo más emocionante de una escapada en la que se unían líneas paralelas. Cuando por fin” entro la definitiva luz, con ese tercer corte tan, digamos, de aire juvenil, se orientaron las antenas y se ajustaron todos los tornillos en las tuercas.

Pero después todavía quedaban cosas por hacer. Entre esperanzas y derrotas el maestro había escarbado una vez más en el pasado y, a falta de un futuro prometedor, había que vivir para contarlo. Contar sobre sueños rotos, sobre preguntas sin respuestas, sobre la hora de volver tras 40 días en el desierto.

No hay vuelta atrás y, con un verso que quita el hipo tal como declaramos nuestro amor al arte y le cantamos a la insatisfacción”, el poeta eléctrico se come (en presente y para el futuro) todo el terreno de aquellos que titubeamos en un injusto mar de dudas. Y ahora ya, en plena vorágine eléctrica, con otra sentencia del calibre de yo te hablo de amor y tú de artes marciales, no hay quien se aclare en la ciudad que nunca existió llegamos a la felicidad que pueden suponer ciertos desvaríos de señales malinterpretadas. La cosa está que arde” y lo mejor es acabar el disco dejándolo todo al azar, al azar de un nuevo amanecer que nos ofrezca una tregua en la que se borren todos los rastros de dolor.

Tengo el presentimiento de que en el septimo disco de LAPIDO en solitario está rigurosa y minuciosamente estudiado todo, desde esa portada con unas fichas blancas de dominó (recordemos especialmente los que somos aficionados a matar el tiempo con dicho juego que las blancas dobles son ganadoras y, en un momento determinado, es conveniente dejarlas para el final) dispuestas en una hilera con forma de caracol que se puede derruir tras el mínimo contacto, hasta el orden de las canciones, del que incluso me atrevería a decir que más que nunca tienen una ubicación consecutiva establecida con mayor precisión respecto al resto de la discografía anterior del gran maestro. O quizás todo ello sea una sospecha infundada, una conjetura errónea provocada por el disfrute de utilizar este gran disco ya de forma habitual como una estupenda forma de matar el tiempo.

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martes, 7 de mayo de 2013

AL BERKOWITZ - (2012) A long hereafter nothing beyond


El nombre de este grupo madrileño del que cada vez se está hablando más es una especie de homenaje al bluesman americano Aldous B.Berkowitz, quien además les acompaña desde sus primeras grabaciones. 

A long hereafter nothing beyond, segundo disco de estudio de AL BERKOWITZ (cuentan además con la publicación de un Ep y de un álbum en directo), es un trabajo donde se percibe un carisma musical intenso, de mucha originalidad. Digo esto porque todo aparenta atemporal y fuera de lugar respecto a los sonidos de moda o respecto a esos estereotipos que resultan más accesibles entre los aficionados musicales. Con ello no me refiero a que estén inventando algo inédito pero sí que dan la sensación de que todo es novedoso e innovador. 

Entre jazz, folk, krautrock y algunos matices del post-punk, el disco deambula a través de abundantes pasajes hipnóticos teñidos de lánguidas atmósferas de mucha sensibilidad que, a base de sucesivas audiciones pueden acabar resultando generadoras de una adictiva fascinación en el oyente hasta el punto de recordar nombres de la talla de Nick Drake, Scott Walker, Kevin Ayers, Brian Eno, Radiohead, Can, Talk Talk o los The Cure más oscuros. 

De este modo si el folk-rock más intimista y deslumbrante brilla en "You and i" o en "How could we get ourselves lost?", resulta arrebatador que en "The frenchman and the rabbitman" o en “Magical cynical hagan equilibrios de pop psicodélico hasta aproximarse a los aromas progresivos de “Farewell, my lady”. Si instrumentalmente se dibujan tonalidades jazzísticas en A long hereafter”, a continuación resulta sugestivamente hipnótica Nothing beyond”. Si sorprenden con esa especie de pop barroco en “Fater, i think i was wrong”, todavía resulta más sorprendente ese artesano rock setentero de I want you (out of control)”. Y finalmente, si la profundidades experimentales de There’s no better way sirven de introducción a cierta oscuridad que recuerda lo mejor del post-punk ochentero con Apprenticeship and attitude o con Sensitive, no dramatic, es entonces cuando se establece una línea del aprecio, como el que merecen esas obras que no entran a la primera pero de las que se intuye que con empeño se descubrirán rincones dignos de admiración. Comprobado: “A long hereafter nothing beyond” es un gran disco que se abre paso poco a poco para quedarse, sobre todo para momentos concretos de sosiego e intimidad en los que su compañía nos proporcionará las mejores sensaciones.

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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Los mejores discos de 1998?


Y nos transportamos en el tiempo al año 1998 con otro top 10 subjetivo dentro de este divertimento de mini-reseñas personales de discos por años después de los realizados sobre 200820031993, 1983, 1973, los años 50, 1963, 1967, 2012, 1997, 1992, 1987, 1982, 1977 y 1972 (véanse enlaces sobre cada año). Con todos los respetos hacia otros gustos, aportaciones u opiniones, sirva el presente de homenaje a diez discos que este año cumplen 15 años. 

1º GOMEZ - Bring it on

Recuerdo que este álbum de debut fue toda una sorpresa adictiva que me marcó de forma muy considerable. Si lo primero que me llamó la atención fue que un grupo británico se llamase con el frecuente apellido español, el colmo de los colmos era que sonaban tremendamente americanos con un explosivo cóctel innovador de blues cósmico y fronterizo cercano al Dr.John más sixtie y de un pop alternativo bastante alejado del brit reinante. A mi juicio no superaron este fabuloso estreno, en cierto modo lógico debido a tanta grandeza atemporal.


2º YOU AM I - #4 record

El cuarto disco de estos australianos es mi preferido de su recomendable y desconocidísima discografía. Dotado de un admirable eclecticismo, sus influencias suenan honestas, naturales y frescas, desde Big Star a los Replacements, pasando por los Who, los Jam, los Stones, Cheap Trick  e incluso los Stooges o sus paisanos The Saints dependiendo del corte en cuestión. Qué grande y qué brillante es la cantera aussie.

The Cream & the Crock by You Am I on Grooveshark


3º NEUTRAL MILK HOTEL - In the aeroplane over the sea

Este tesoro noventero que descubrí gracias a mi amigo Voro es un compendio de exquisitez suprema que fue acogido con fantásticas críticas por el entorno indie de su época. Inspirado en las víctimas del holocausto nazi resultan más que sobresalientes esos arreglos que acompañaban a un folk de reminiscencias setenteras que abriría una importante brecha en el mundo del rock aunque pocos se lo agradezcan o reconozcan.


4º JACOBITES - God save us poor sinners

Ser fiel de la iglesia jacobita tiene su enjundia, y es reconocer más pronto o más tarde los muchos méritos de Nikki Sudden y Dave Kusworth como brillante dúo maldito. Su último trabajo en pareja fue otra muestra más de garantía que mejora con cada audición. Entre aromas a Johnny Thunders, a Bolan, a los Faces o a Dylan, sus guitarras acústicas y eléctricas perfectamente conjuntadas al servicio de una honesta y apasionada lírica callejera lo convirtieron en una oculta joya de oro y diamantes de muchos kilates.


5º LA GRAN ESPERANZA BLANCA - Medicine show

En este show medicinal el grupo valenciano más dylanita a nivel nacional recogía la esencia del cantautor de Minnesota así como de las raíces americanas dentro de dos partes bien diferenciadas, una con temas nuevos, inéditos o de adaptaciones de clásicos, y otra que recopilaba canciones publicadas en sus primeros Ep's. Imprescindible medicina para valorar más y mejor el rock en alguna de nuestras lenguas habituales.

blues del perdedor by La Gran Esperanza Blanca on Grooveshark

6º CRACKER - Gentleman's blues

Suma y sigue. David Lowery y Johnny Hickman conseguían nuevamente un nivel altísimo en su cuarto álbum. Y casi sin despeinarse, con su fórmula personal de country, folk, punk, rock stoniano y psicodelia, y donde la morralla brillaba por su ausencia. No contiene ningún hit que destaque especialmente pero su homogeneidad es digna de ser destacada.


7º LUCINDA WILLIAMS - Car wheels on a gravel road

Es probablemente mi disco preferido de esta dama de la música tradicional americana que siempre ha sabido encajar con bastante acierto el country, el blues y el folk.  Sus aires de carretera, sus arreglos, sus melodías y sus matices épicos lo convierten en un trabajo muy uniforme pero nada monótono y que rezuma integridad. Además es adictivo desde el primer instante, de esos discos que ya no te sueltan.


8º J.TEIXI BAND - Blues casino

Supongo que a más de uno le puedo parecer muy friki (por decir un calificativo) eso de colocar este desconocido artefacto entre lo más relevante del año en cuestión. Quien fuera miembro ilustre de los legendarios Mermelada consiguió con su nuevo proyecto acercar de forma admirable la música negra americana del soul y del blues a la lengua castellana. Me costó darle una oportunidad pero al final encontró un rincón definitivo en el corazón. Divertidísimo, jovial y ocurrente, a buen seguro que obtuvo la bendición de Robert Johnson y de Elmore James. 

9º GOLDEN SMOG - Weird tales

El segundo trabajo de este proyecto paralelo de miembros ilustres de los Jayhawks, Wilco, Soul Asylum, Big Star,... es quizás la obra más representativa de esta especie de supergrupo de country alternativo donde brillan las melodías perfectas. Aunque no supere las grandes obras de los grupos respectivos de sus miembros todo suena a orfebrería de primer nivel.


10º MANIC STREET PREACHERS - This is my truth tell me yours

Puede que el quinto disco de estos galeses no sea su trabajo más reconocido ni el más crudo o visceral pero a mí es el que más me gusta de su discografía y, lo que no tengo dudas es que aquí se encuentran algunas de sus mejores canciones cargadas de cierto halo dramático y de un énfasis barroco tanto en los arreglos como en la suave cadencia vocal. Toda una declaración de intenciones que obtuvo una merecida popularidad.


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